Roland: Paredes que hablan

10 Diciembre 2025
Desde su fundación en 1977, PCI Graphics ha buscado estar siempre un paso adelante en innovación, con sede en Rockville, Maryland, la empresa pasó de ser un proveedor tradicional de gráficos a convertirse en un referente en soluciones digitales para ferias, eventos, museos y corporativos.
Pero fue con la incorporación de la impresora Dimensor S de Roland DG cuando dieron un salto cualitativo: transformar superficies planas en experiencias visuales y táctiles que redefinen la manera en que interactuamos con los espacios.
La decisión de invertir en la Dimensor S no fue planeada al detalle, sino más bien un “flechazo” tecnológico. Lo que parecía un experimento pronto se convirtió en una ventaja competitiva: la posibilidad de ofrecer murales, instalaciones artísticas y gráficos corporativos con relieve, piezas que invitan a ser tocadas.
El presidente de PCI, Ryan Lombard, lo resume con claridad: “El output de la Dimensor S es totalmente diferente y revolucionario. Es lo siguiente para nuestra industria”.
Proyectos que marcan la diferencia
PCI ha producido desde murales de 300 metros lineales con patrones y texturas hasta instalaciones artísticas únicas enmarcadas como piezas de colección, así como en interiores corporativos de alto valor, hoteles de lujo y espacios museísticos, donde la textura se convierte en un recurso para calidez, diferenciación y engagement.
La experiencia de PCI refleja una tendencia clara: el diseño de interiores se mueve hacia lo sensorial. En oficinas abiertas, hoteles y espacios públicos, las superficies texturizadas aportan estética y cumplen funciones acústicas y de confort. PCI Graphics ve en la Dimensor S una herramienta que que anticipa el futuro: integrar la impresión texturizada en los propios planes de remodelación.
PCI Graphics demuestra que la innovación llega con la capacidad de reconocer una oportunidad y apostar por ella. Con esta impresora la empresa se posicionó como un referente en la creación de entornos gráficos de alto valor, donde la impresión deja de ser un soporte plano para convertirse en una experiencia tridimensional.






