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Motos, libros y grandes amistades

Eduardo Veraza, nos abre su casa, su biblioteca, y su corazón en esta "plática entre amigos

01 Marzo 2021

Por Luis Enrique Reynoso Vilches

Esta plática estaba concertada desde el pasado mes de noviembre, y finalmente llegó la fecha de llevarla a cabo. Eduardo, aceptó de inmediato y en formato remoto, instalado en su gran biblioteca iniciamos hablando inevitablemente del libro: -“Perdona el desorden pero híjole, son muchos años de guardar cosas. Aquí tengo esto y allá arriba tengo mi estudio, como ya nomás somos Anita y yo; los hijos nos dejaron esta casa y es grande para nosotros dos, entonces, arriba tengo un estudio y Anita tiene su cuarto de costura, tenemos espacio sobrado. Pero si de libros, y de libros, y de libros… y fíjate que yo ya he llamado a mis hijos y a mis sobrinos para ver que les gusta por temas, vengan a escoger libros, porque deben de estar en manos de otras gentes”.-

APASIONADO DE LA MOTO

A punto de sus “85 abriles”, pues nació un 17 de abril de 1936, platica de una de sus grandes pasiones: la motocicleta. “Si, yo ando en moto desde… yo tengo licencia desde 1952”. Actividad que hasta la fecha sigue practicando con sus amigos. “Del club de motos, te diré, lo formamos hace 30 años, Gilardi y yo, Alejando era motociclista de corazón; entonces hicimos el Club de Motocicletas Antiguas de México, es un club en el que todos los socios se dedican a reacondicionar motocicletas, y somos más de 230 socios; es un club muy fuerte e importante, somos coleccionistas de motos”.

Aprovecho y le pregunto que cuál ha sido su rodada más larga?: “Fuimos a Anchorage tres amigos, cada uno con uno de sus hijos, yo con mi hija la más jovencita. Recorrimos toda la ruta en mes y medio; fue una experiencia muy bonita, maravillosa, realmente sin riesgos”.

Sobre otros viajes, comparte: “Hemos ido a Guatemala; Oaxaca, muchas veces; a Acapulco no se diga; Michoacán. Fuimos a Guadalajara a las convenciones. Gilardi y yo, teníamos el plan, cuando hacíamos la Convención de la Unión de Litógrafos, nosotros nos íbamos en moto, y los demás se iban en avión o en su camión o lo que fuera. Esa es una experiencia linda.”- relata nostálgico.

AMIGO DE LOS GRÁFICOS

A escasos tres meses de que la UILMAC le entregara una presea por su labor al frente del Premio Nacional de Artes Gráficas, Eduardo señala: “He tenido la enorme fortuna y riqueza de hacer muchos amigos. Ahorita estoy en un grupo de whatsapp con 35 colegas. Ya incluso se hizo un chat de CONLATINGRAF para estar en contacto con toda América Latina. Te digo, mi riqueza más grande son mis amistades”.

Veraza trabajó en sus inicios en los laboratorios Lederle, que en aquel tiempo era una empresa las 5 más grandes en su giro. De ahí pasó a los laboratorios Sandoz de México, donde estuvo 7 años.

Eduardo recuerda que trabajando en Sandoz, le envíaban los trabajos a Impresora Formal. En ese entonces le preguntaron si conocía a una persona para un puesto de Director de Mercadotecnia; pasaron los días, le llamaron y le dijeron que no le diera vueltas, pues era a él a quien buscaban. Así fue como su vida dio un vuelco y se integró a la empresa Grabados Fernando Fernández. “Cuando entre ahí, empecé a hacer cosas y ver lo que nos hacía falta: lograr distribución, establecer contactos, entonces pusimos sucursales, vendedores y el negocio fue fructificando importantemente. Creció y llegamos a tener dominado el mercado nacional en el grabado”.

Ahí tenían un producto líder: “Hacíamos tarjetas de Navidad especiales, porque los bancos, los secretarios de estado, y los artistas las requerían; y la gente recordarás, que en los árboles de navidad lucían su tarjeta de Navidad y eso te daba cierto estatus. Nos mandaban a hacer de 20 a 25 mil tarjetas”.

Eduardo inició en agosto de 1968 y colaboró 15 años en Grabados Fernández, desde donde impulsó la diversificación: “Empezamos haciendo offset y compramos una Roland Favorit para empezar a hacer vinilos y entonces se asoció con nosotros el Grupo Continental, que era dueño del banco Continental y era el distribuidor, en ese tiempo, más importante de Coca-Cola”.

De su experiencia con este tipo de clientes relevantes, rememora: “Y después, entró el Señor Echeverría de Presidente a quien atendía por conducto del Señor Zapata, que era el Secretario de la Presidencia, y hacíamos grabados, para las invitaciones del 15 de septiembre. Pero en una ocasión, cuando vino una crisis, declaró que había que evitar los gastos suntuarios, y esa era una palabra nueva, entonces, alguien le pregunto: Oiga, Señor Presidente, ¿y qué son gastos suntuarios? Entonces le dijo al reportero: Mire, las cosas suntuarias son como por ejemplo, que te diré, pues esas invitaciones a las comidonas, las tarjetas de Navidad… Bueno, a partir de ahí nos empezaron a cancelar órdenes”.

EL PREMIO DE ARTES GRÁFICAS

Una formación preliminar de calidad muy fuerte y su experiencia en los diversos trabajos de grabado, offset y serigrafía entre otros, lo motivaron, primero a la necesidad de capacitación, ya que la nueva Ley Federal del Trabajo, la hizo obligatoria. “Para Grabados Fernández, lo que hice fue un programa de capacitación verdaderamente organizado y muy minucioso. Ya habíamos entrado como socios, en 1973 a la Unión de Industriales Litógrafos (UILMAC). El presidente, en aquel tiempo era Cuauhtémoc Zamora.”

“Yo ya formaba parte del Comité de Capacitación, y me hice una pregunta: ¿cómo hacemos para que seamos reconocidos por los buenos impresos? Ya tenía yo el plan de capacitación y entonces les hice una carta proponiendo crear un premio con compromiso de que fuera anual, para hacer algo que fuera profundo y serio.

Para ello, Eduardo firmó un convenio con el Sindicato, para hacer el Plan de Capacitación. “Y hubo gran ceremonia; ya lo teníamos y ahora faltaba el concurso para medir si evolucionaba o no la capacitación. Lo aprobaron y me regresaron mi cartita diciéndome que quedaba aprobado.” Y como “en boca cerrada con entran comisiones”, Veraza recuerda: “Entonces, me dijeron: Tú lo propones, ahora tú hazlo. Pues claro que lo hago y que me pongo a organizarlo y lo hicimos; tengo la carta y la primera convocatoria. Esto fue en 1979, y sacamos el concurso en 1980”.

Refiere que el primer año recibieron cerca de 200 trabajos y menciona que Don Antonio Sánchez, quien era presidente del Club de Periodistas de México, organizaba el Premio del Periodismo en México. “Yo me acerque a él y le dije: Mira Toño, queremos hacer esto… y el me conocía desde niño porque era amigo de la familia, y me dijo: Yo te voy a apoyar, vamos a hacerlo y que en el concurso entren los periódicos. Él fue el primer presidente del Premio, e invitamos a personas de la industria para que fueran jurados, entre ellos Don Eduardo Sánchez Sierra”.

NACE VERAZA IMPRESORES

Refiere que Grabados Fernando Fernández se asoció con el Grupo Continental, a través del Banco Continental para hacer cheques magnetizados y personalizados. Con la nacionalización de la banca, también se nacionalizan las empresas que eran socias de los bancos. Eduardo era socio de la empresa de Grabados, por lo que decidió retirarse.

En esos momentos tenía 3 años de estar organizando el premio, y ya era Consejero de la Unión, quien decide nombrarlo asesor, para continuar con el compromiso del premio. “Fue entonces que organicé una empresa que se llamó: Veraza Impresores.”

La empresa, inició con 2 trabajadores y se dedicó a los impresos offset, primordialmente trabajo editorial; que lo llevó a realizar la revista de la CONCAMIN y a través de ella pudo establecer contacto con otras asociaciones, como la de perfumería y cosmética, y la hulera, entre otras. A las cuales empezó también a hacerles revistas.

A punto de cumplir 50 años de casados, Eduardo y Anita, siguen adelante, con el respaldo de su hijos Ángel, Cecilia y Verónica; quienes sufrieron la lamentable pérdida de Eduardo, el primogénito, pues el pasado mes de noviembre falleció de un infarto. Completan a la familia, un nieto, hijo de Ángel y varios sobrinos.

TRASPASANDO FRONTERAS

Continúa con emotividad: “Hay otras dos cosas que yo no quisiera olvidar. Estábamos muy contentos con el resultado, aquí nos regodeábamos de quien ganó y tal, pero, teníamos calidad internacional, o no?. Aquí somos muy buenos entre nosotros, por eso buscamos a Mike Burgstein quien nos puso en contacto con la Printing Industries of America (PIA), donde concursan de todo el mundo”.

“Lo que hicimos fue estimular a los 3 primeros lugares, los mandábamos a concursar, pagábamos 100 dólares por cada trabajo, y entrábamos al de la PIA. ¿Y qué ocurrió? Pues resulta que de repente, México era ganador de especialidad, porque México imprime muy bien. Ahora ya teníamos el reconocimiento en México y el reconocimiento internacional”.

Después, Enrique Gilardi, entró como presidente en CONLATINGRAF, y ellos tenían un concurso, que se llama el Theoblado de Nigris. Un día Enrique se acercó y me dijo: Oye Lalo, ¿no podrías orientarnos para hacer un concurso? Claro, vamos a hacerlo. Y se hizo con las bases que nosotros les hicimos, y buscamos que fuera para los impresores latinos, un premio más importante que el de la PIA. Yo recibí hace 2 años, un enorme premio, que me dieron por haber organizado el concurso de Latinoamérica, que por cierto, ya cumplió 25 años”.

LOS GRÁFICOS EN EL SIGLO XXI

Aprovecho para conocer su opinión sobre la situación de la industria gráfica hoy en día: “Mira, lo que yo creo que son 2 cosas que han evolucionado dinámicamente la industria gráfica del mundo. Uno, son las escuelas de diseño; enseñan a los jóvenes a hacer cosas preciosas, maravillosas, motivantes y muy bien, pero no a imprimirlas. Entonces, nos pasan unas órdenes de trabajo que te hacen desarrollar las cosas más bellas que ellos crearon, pero de crearlo a hacerlo…” sonríe y continúa: “La otra cosa que ha desarrollado la industria es la electrónica. Son las dos cosas que han dinamizado la industria en el mundo”.

Hoy rodeado de su familia, sus libros y sus 2 motocicletas BMW, disfruta de la vida, sin prisas, con amigos en muchos países y a la espera de que su gran colección de libros, pueda trascender en alguna biblioteca o espacio cultural, para consulta de nuevas generaciones amantes del libro y la lectura. Finalmente hicimos una pausa, y acordamos de continuar esta plática en fecha próxima, pues quedaron muchos temas en el tintero. Gracias Eduardo, por tus atenciones y tu generosa amistad.