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Dejando las cosas claras

El Museo de Arte Weisman aceptó un conjunto de carteles hechos por los artistas de The Poster Factory en la década de 1970, los cuales integran la exposición I want to make this perfectly clear

01 Octubre 2018

El impresionante edificio de acero inoxidable y ladrillos diseñado por el arquitecto Frank Gehry, es desde 1993 el hogar del Museo de Arte Weisman. Además de haber contado con la contribución significativa del empresario y destacado filántropo, Frederick R. Weisman.

Es un museo de enseñanza para la Universidad de Minnesota y la comunidad, al igual que una experiencia artística fresca y atractiva a través de sus variados programas y cambiante calendario de exposiciones que, además, cuenta con una admisión gratuita y, a menos que indique lo contrario, pública a todas las exposiciones y programas del museo.

En la temporada del 30 de junio y hasta el 30 de diciembre se puede encontrar en exhibición, I want to make this perfectly clear, una serie de carteles que muestran las principales preocupaciones de los adultos jóvenes en los años turbulentos alrededor de 1970. Una década llena de miedo, paranoia e inquietud en la que coincidió la administración del Presidente Nixon en EE. UU. y la Guerra de Vietnam.

Al mismo tiempo que una multitud tomaba las calles expresando sus preocupaciones, un pequeño grupo de estudiantes de la Universidad de Minnesota tomó la ruta de la impresión. Este grupo de estudiantes, que aprendió el arte hacer carteles para combatir la guerra, nombrado como The Poster Factory, fue fundado por Mario Volpe, miembro del departamento de Arte de la Universidad, en conjunto con el artista local George Beyer a finales de los años sesenta.

Sus más de 50 carteles recién descubiertos por la curadora principal del museo, Diane Mulli, abordan temas que van desde la guerra, el racismo, la transparencia política y la justicia social, hasta el medio ambiente.

Diane Mullin contó a la Asociación de la Unión de Estudiantes de la Universidad, que se topó con los carteles sin darse cuenta de su importancia hasta que decidió preguntar. “Cada uno de los carteles se hizo para promover protestas”, agregó.

Erin Lauderman, director de comunicaciones de Weisman, explicó que fueron creados con el objetivo de tratar de sensibilizar y estimular a la acción al público de esa década; muchos de los artistas preocupados por el amplio programa de vigilancia civil iniciado y apoyado por la administración de Nixon que se dirigía a los activistas sociales, decidieron no firmar sus obras y así permanecer en el anonimato.

Sin embargo, y aun cuando un foco prominente de los carteles está al alcance de los poderes presidenciales, como afirmó Mullin, hubo unos pocos artistas, como Joan Steiner, quien dijo: “Nixon tenía una lista de enemigos... y nadie quería su nombre en ella”, George Beyer, John Roth y Mark Soroko se atrevieron a firmar su trabajo a pesar del clima político del momento.

Steiner, nativa de Minnesota, tiene dos piezas en la exhibición, una de las cuales es una imagen de una pareja vietnamita cargando un niño. Dijo que tenía miedo de firmar su trabajo en un momento en que “el campus estaba plagado de agentes del FBI”, pero sigue estando orgullosa de lo que creó.

The Poster Factory trabajó destacando no solo los temores que se superponen con los de los jóvenes de hoy, sino también algunos hilos y eventos que realmente conectan sus esperanzas y preocupaciones a través de las décadas.

wam.umn.edu