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Coloridos desperdicios

KAIKU Linving Color es un sistema para crear pigmentos derivados de residuos vegetales

01 Noviembre 2019

Azules de lapislázuli, amarillo de arcilla ocre y rojos de las alas aplastadas de los escarabajos. Aunque esto pueda llegar a sonar como alguna especie de conjunto mágico, no lo es. Antiguamente, los pigmentos para las pinturas se obtenían de estos recursos naturales e incluso se llegaba a utilizar cebollas moradas para teñir telas.

Lamentablemente, con el tiempo y el advenimiento de los productos petroquímicos, estos métodos rústicos y ecológicos para crear pigmentos pasaron de moda.

Actualmente, los colores que vemos en la mayoría de los productos de consumo, desde cosméticos, ropa y pinturas, hasta alimentos y tintes, se derivan de los productos petroquímicos, que se crean a través de la manipulación de combustibles fósiles.

Como cualquier producto derivado del petróleo, su producción en múltiples etapas con lleva un riesgo potencial de derrames de petróleo durante la extracción y la liberación de toxinas innecesarias a la atmósfera.

Pero a medida de que los diseñadores preocupados por el medio ambiente, hablan más sobre la economía circular y evitan el desperdicio, las áreas en las que buscan hacer cambios se vuelven cada vez más específicas. Una ellas es el tema del proyecto de la diseñadora Nicole Stjernswärd: la producción de color.

Esta diseñadora creó un sistema de tecnología de vaporización llamado KAIKU, a través del cual, propone la producción de pigmentos naturales a partir de residuos vegetales como aguacates, granadas remolachas, limones y cebollas. Y así, este proyecto no solo aborda el problema creciente de la sostenibilidad al proporcionar un método de diseño que tiene muy poco impacto en el medio ambiente, sino que también aborda la eliminación excesiva de residuos de alimentos.

Su proceso empieza con la recopilación de la materia prima, los desechos, los cuales se serán hervidos alrededor de 1 a 2 horas para convertirse en colorantes. Luego esos colorantes se vaporizan y se convierten en pigmentos secos.

Este proceso único de producción significa que cada color creado es individualmente diferente del siguiente, pues dependerá de las condiciones de crecimiento que se utilizaron en cada planta. Los resultado finales se pueden utilizar para imprimir, pintar, teñir textiles y mucho más, mientras que tiene muy poco impacto en nuestro entorno.

stjernsward.co